El consumo de carne vacuna cayó a su nivel más bajo en dos años
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a mostrar una fuerte caída y en agosto alcanzó uno de sus niveles más bajos de los últimos años, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de los precios y una menor oferta destinada al mercado interno.
De acuerdo con los últimos datos del sector, el consumo aparente se ubicó en torno a los 46 kilos por habitante al año, lo que representa una disminución cercana al 9,5% respecto de agosto de 2025. De esta manera, el mercado interno continúa perdiendo volumen frente a una demanda que se muestra cada vez más condicionada por la situación económica de los hogares.
Entre enero y agosto, el consumo interno acumuló aproximadamente 1,377 millones de toneladas, con una caída del 11,3% interanual. La contracción refleja un cambio en los hábitos de compra de los consumidores, que en muchos casos optan por reducir la cantidad de carne vacuna o reemplazarla por alternativas de menor precio.
Menor oferta y mayor peso de las exportaciones
La caída del consumo interno también se produce en un escenario de menor producción. En agosto, la producción de carne vacuna retrocedió alrededor de 8,7% interanual, mientras que la faena bovina registró una baja cercana al 12,9%.
A esto se suma que una proporción importante de la producción continúa orientándose al mercado externo. La mayor participación de las exportaciones reduce el volumen disponible para el consumo doméstico y contribuye a explicar parte de la retracción observada en las góndolas y carnicerías.
El escenario plantea un desafío para la cadena de ganados y carnes: mientras el sector exportador encuentra oportunidades en los mercados internacionales, el consumo interno enfrenta las restricciones de ingresos de los hogares.
La carne vacuna pierde espacio en la mesa
La carne vacuna mantiene un lugar central en la dieta de los argentinos, pero su participación viene siendo afectada por el cambio en los precios relativos. Ante la necesidad de ajustar el presupuesto familiar, los consumidores recurren cada vez más al pollo, cerdo y otras fuentes de proteína.
La evolución del consumo durante los próximos meses dependerá, en buena medida, de la recuperación del poder adquisitivo y del comportamiento de los precios. Por ahora, los números muestran una realidad contundente: los argentinos están consumiendo menos carne vacuna y el mercado interno atraviesa uno de sus períodos de menor demanda de los últimos años.














