Más del 50% de los argentinos pertenece a la clase baja, con un salario promedio de $1 millón

Más del 50% de los argentinos pertenece a la clase baja, con un salario promedio de $1 millón

La nueva pirámide social muestra una fuerte concentración de los hogares en los segmentos de menores ingresos. La clase baja, entre hogares pobres y no pobres, reúne a más de la mitad de la población, mientras que apenas el 5% se ubica en la clase alta.

La estructura social argentina volvió a mostrar una marcada concentración en los sectores de menores ingresos. Una estimación elaborada por la Consultora W para el segundo trimestre de 2026 señala que el 52% de los hogares argentinos se encuentra dentro de los dos segmentos considerados de clase baja, mientras que apenas el 5% integra la clase alta.

El dato surge de una nueva clasificación de la pirámide social que divide a los hogares en cinco niveles: clase alta, clase media alta, clase media baja, clase baja no pobre y clase baja en pobreza.

En la base de la pirámide se encuentra el 22% de los hogares en situación de pobreza, cuyo ingreso promedio mensual se ubica alrededor de $1 millón por hogar. Por encima aparece la clase baja no pobre, que representa aproximadamente el 30% y tiene un piso de ingresos cercano a $1,5 millones mensuales.

De esta manera, ambos segmentos reúnen el 52% de los hogares, una proporción superior a la que representan en conjunto los sectores medios y altos. 

Una pirámide social cada vez más alejada del promedio

Uno de los principales aspectos que permite observar este relevamiento es la distancia entre el ingreso promedio de los hogares y lo que efectivamente percibe la mayoría.

Según la estimación de Consultora W, el ingreso promedio mensual neto de un hogar tipo se ubica en torno de $3,5 millones para el segundo trimestre de 2026. Sin embargo, el 52% de los hogares se encuentra por debajo de la línea que separa a los sectores de menores ingresos.

Esta diferencia se explica, en buena medida, por la concentración de los ingresos en los estratos superiores. Un promedio puede aumentar considerablemente cuando una proporción pequeña de hogares registra ingresos muy elevados.

Los datos oficiales del INDEC también reflejan una distribución desigual. En el primer trimestre de 2026, el ingreso per cápita familiar promedio del estrato bajo fue de $264.131, frente a $644.818 en el estrato medio y $1.823.599 en el estrato alto. El coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar se ubicó en 0,442. 

¿Cuánto hay que ganar para pertenecer a cada clase?

La actualización de la pirámide permite dimensionar cuánto se necesita actualmente para ubicarse en cada segmento social.

La clase alta (ABC1) representa el 5% de los hogares. El ingreso mínimo para ingresar a este grupo se ubica en aproximadamente $9 millones mensuales, mientras que el ingreso promedio alcanza los $14 millones.

La clase media alta (C2) concentra al 17% de los hogares. El piso de ingresos se encuentra en torno a los $4,5 millones, con un promedio de aproximadamente $6,5 millones mensuales.

En tanto, la clase media baja (C3) representa el 26% y requiere ingresos familiares desde unos $2,5 millones mensuales.

Por debajo aparece la clase baja no pobre (D1), que reúne cerca del 30% y tiene un ingreso familiar de referencia de alrededor de $2,2 millones.

Finalmente, el 22% de los hogares ubicado en la clase baja en pobreza presenta un ingreso promedio cercano a $1 millón por mes. 

La clase media queda atrapada en el medio

La composición de la pirámide también muestra la presión que atraviesa a los sectores medios.

La clase media baja reúne al 26% de los hogares, pero para ingresar a ese segmento se requiere superar un nivel de ingresos que se encuentra muy por encima del promedio de los hogares pobres.

La diferencia entre los distintos escalones también es significativa. Mientras un hogar necesita alrededor de $2,5 millones para ingresar a la clase media baja, el piso de la clase media alta asciende a $4,5 millones. Para ser considerado de clase alta, el ingreso familiar debe partir de aproximadamente $9 millones.

Esto genera una estructura social en la que pequeñas variaciones en los ingresos pueden determinar cambios importantes en la posición económica de un hogar.

El dato de pobreza y el ingreso de los hogares

El ingreso promedio de aproximadamente $1 millón para los hogares pobres debe interpretarse dentro del contexto de las necesidades básicas y del costo de vida.

La cifra corresponde al ingreso del hogar y no al salario individual de cada trabajador. Por eso, no significa que todos los trabajadores pobres cobren exactamente $1 millón, sino que representa un promedio de ingresos mensuales por hogar dentro de ese segmento.

Además, la situación económica de una familia no depende exclusivamente del salario. También intervienen la cantidad de integrantes, el número de personas que trabajan, los ingresos no laborales, las transferencias sociales y el costo de los bienes y servicios que debe afrontar cada hogar.

Una mayoría que queda por debajo del ingreso promedio

Otro dato que ayuda a comprender la estructura de ingresos es que una parte importante de los hogares se encuentra por debajo del promedio nacional.

Un análisis basado en datos de la Fundación Encuentro y la Consultora W señaló que alrededor del 78% de los hogares se ubicaba por debajo de un ingreso promedio de $2,8 millones en el primer trimestre de 2026. La distribución incluía un 26% de clase media baja, un 31% de clase baja superior y un 21% de hogares en situación de pobreza. 

Esto muestra por qué el promedio puede resultar engañoso para describir la situación de una familia típica: una minoría de hogares con ingresos muy elevados puede elevar el promedio general, mientras que una mayoría permanece por debajo de ese valor.

La percepción de los argentinos también refleja el deterioro

La percepción social acompaña parte de esta fotografía económica.

Un relevamiento realizado en junio de 2026 por Zentrix Consultora indicó que el 50,2% de los argentinos se autopercibía como perteneciente a la clase baja, mientras que el 39,3% se identificaba con la clase media y el 10,5% con la clase alta. El mismo estudio señaló que el 86,1% consideraba que su salario había perdido frente a la inflación durante el último año. Se trata, sin embargo, de un indicador diferente: la autopercepción de clase no equivale necesariamente a la clasificación económica realizada a partir de los ingresos de los hogares.

Una sociedad con una pirámide cada vez más marcada

Los números permiten observar una transformación importante en la estructura social argentina. La clase media continúa representando una parte significativa de la población, pero los sectores de menores ingresos tienen un peso mayoritario cuando se suman los hogares pobres y aquellos que, aun superando la línea de pobreza, permanecen dentro de la clase baja.

La fotografía también muestra una enorme distancia entre los extremos. Mientras un hogar de la clase baja en pobreza registra un ingreso promedio cercano a $1 millón, el ingreso promedio de la clase alta alcanza aproximadamente $14 millones.

En otras palabras, la diferencia entre ambos extremos ronda las 14 veces.

El desafío para los hogares ubicados en los sectores medios y bajos no pasa solamente por superar una determinada cifra salarial, sino por lograr que los ingresos crezcan por encima del costo de vida y permitan recuperar capacidad de consumo, ahorro y acceso a bienes y servicios.

La nueva pirámide social deja así una conclusión contundente: más de la mitad de los hogares argentinos se encuentra en los segmentos de menores ingresos, mientras que una minoría concentra una porción considerable del ingreso total. En ese escenario, un salario de $1 millón puede representar un ingreso promedio dentro del segmento más vulnerable, pero está muy lejos de los niveles necesarios para alcanzar los estratos medios y altos.