En su primera encíclica, el papa León XIV pidió regular la inteligencia artificial
El papa León XIV reclamó una regulación de la inteligencia artificial y llamó a que su desarrollo esté guiado por el bien común, en un documento en el que advirtió sobre los riesgos crecientes de una tecnología que ya impacta en el trabajo, la política y los conflictos armados.
En "Magnifica Humanitas", su primera encíclica, el pontífice planteó que la IA representa uno de los mayores desafíos actuales y cuestionó la lógica de competencia y acumulación de poder que, según señaló, domina su expansión.
En ese marco, apuntó especialmente contra el uso militar de estas herramientas y sostuvo que "no es permisible" delegar en sistemas automatizados decisiones irreversibles y letales. También alertó sobre el avance de formas de guerra a distancia que, dijo, contribuyen a insensibilizar a las sociedades frente a sus consecuencias.
El documento marca así una diferencia con la política impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya administración ha promovido la desregulación del sector.
Además, León XIV cuestionó la concentración de datos y poder en un puñado de grandes compañías tecnológicas y advirtió que ese esquema representa un riesgo particular para los sectores más vulnerables, en especial niños y jóvenes.
"No basta invocar genéricamente la ética. Se necesitan marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente y una política que no renuncie a su tarea". Y agregó: "No serviría de nada una IA más moral si esa moral es decidida por unos pocos".
Asimismo, instó tanto a desarrolladores como a dirigentes políticos a desacelerar el ritmo de avance y reflexionar sobre sus consecuencias. En esa línea, pidió que las decisiones en torno a la tecnología estén guiadas por criterios éticos y espirituales, y no por la búsqueda de poder o rentabilidad.
Especialistas del ámbito tecnológico, académico y religioso coincidieron en que el texto podría convertirse en una referencia central en el debate global sobre inteligencia artificial, en un contexto de avances acelerados y crecientes preocupaciones por la pérdida de empleos y el desplazamiento de capacidades humanas.
El documento de León XIV retoma la tradición social de la Iglesia y vincula la revolución digital con los dilemas que planteó la industrialización y pone el foco en la dignidad del trabajo, la justicia social y el destino común de los recursos, y advierte que el desarrollo tecnológico no puede justificarse si implica sacrificar empleo o degradar a las personas.
"El objetivo de obtener mayores beneficios no puede estar por encima de la dignidad humana", sostuvo.
En uno de los pasajes más significativos, el pontífice formuló una inédita disculpa por el rol histórico de la Santa Sede en la legitimación de la esclavitud, ampliando así el alcance ético del documento.
La encíclica fue presentada en el Vaticano en un contexto de diálogo con empresas tecnológicas, que la Iglesia mantiene desde hace más de una década. La participación de referentes del sector, como directivos de compañías de inteligencia artificial, generó debate sobre el vínculo entre el poder tecnológico y las instituciones religiosas.
Para finalizar, León XIV manifestó que el desarrollo de la inteligencia artificial debe estar subordinado a la dignidad humana y orientado al bienestar colectivo, en un escenario donde su avance redefine los límites de lo posible.















