Emocionantes historias vivieron la 31° Cabalgata de Fe

Emocionantes historias vivieron la 31° Cabalgata de Fe
Emocionantes historias vivieron la 31° Cabalgata de Fe
Emocionantes historias vivieron la 31° Cabalgata de Fe

Luego de dos años de no realizarse a causa de la pandemia de Covid-19, la Cabalgata de Fe a la Difunta Correa volvió con más fuerza que nunca. Personas de todas las edades y familias completas disfrutaron del tradicional evento sanjuanino, que tuvo como estandarte la conmemoración a los 40 años de la guerra de Malvinas.

En la trigésimo primera edición de la Cabalgata de Fe a la Difunta Correa participaron más de 5.000 gauchos, entre los que se encontraban adultos mayores, hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas. Entre ellos estaba Carina Roja, una sanjuanina de 47 años que hace casi dos décadas asiste a la cabalgata con toda su familia y amigos, quienes forman un grupo de aproximadamente 40 personas.

"Mis hijos vienen desde bebés montados con papá y mamá, desde los tres años a tiro y desde los cuatro cabalgan solos", contó Carina. En su familia son amantes de los caballos y por ello recalcó lo importante de los cuidados: "Convivimos con los caballos todos los días y para esta tradición los preparamos. No es solo subirse al caballo y andar. Acondicionas las monturas, el largo de los estribos, entrenas a los caballos, porque si no los cuidas durante todo el año no podés venir".

Subida a su caballo con su hija de 7 años y esposo al lado, la sanjuanina dijo que ama el evento porque es parte tanto de la tradición de San Juan como de su grupo familiar. "Es emocionante este evento para mí, les dejo algo a mis niños, algo religioso, de fe y cultural que vivimos entre todos", explicó.

La Cabalgata de Fe a la Difunta Correa es un evento cultural y turístico que viven familias enteras y pasan de generación en generación. Los más chicos y los más grandes disfrutan a la par de esta parte esencial de la tradición y expresan con orgullo su sentimiento de pertenencia a la cultura de la provincia.

Otra familia que tiene como parte de su tradición a la cabalgata es la de Antonio Navarrete, de 57 años, quien espera acompañado de sus seres queridos la llegada de los gauchos en el parador de la Difunta Correa. El sanjuanino vivió fuera de la provincia muchos años. Cuando volvió, hace 18 años, fue con su familia a una edición de la cabalgata y juntos recordaron la juventud y los años en que vivían con animales. Desde entonces no faltaron nunca más.

En esta edición estuvieron todos con remeras uniformes que llevan sus nombres y estampas de las Islas Malvinas. "A las Malvinas las llevamos dentro de nosotros, es parte de nuestra identidad como argentinos", señaló.

Luego, con la voz cortada y entre lágrimas, mirando a sus hijas, yernos, nietas y nietos, reflexionó sobre la importancia de este encuentro: "Es algo muy importante para nosotros, todos amamos la tradición. Para mí como padre y abuelo es algo muy especial que toda la familia quiera venir. Es tener a la familia unida, saber que te quieren, que te apoyan, que podés contar con todos".

Con la emoción a flor de piel, pidió: "Esperemos que el día de mañana nuestros nietos sigan este legado que mantiene a la familia junta".

Oscar Rubio es un hombre de 71 años que, desde la séptima edición, todos los años asiste con su caballo y compañeros de la Confederación Gaucha Argentina. Oscar es paciente trasplantado y por eso lleva consigo la insignia de la donación de órganos. En las cabalgatas siempre lleva su cartel: "Haga una gauchada, done un órgano".

Para él, la cabalgata de este año tiene un sentimiento especial por los dos años que estuvo parada y por la necesidad de la gente de encontrarse y celebrar la fe. "Volver después de dos años me da una alegría inmensa, una alegría que es compartida con la enorme cantidad de gente que vino. Este evento significa desde muchos puntos de vista: creyente, religioso, tradicional y social. Una oportunidad para reunirnos, compartir y conocernos más", expresó Oscar.

Entre comidas bien regionales, el folklore sanjuanino, bailes, caballos y charlas infinitas transcurrió una nueva fecha de la Cabalgata de Fe, más especial en esta ocasión porque significó el reencuentro, el regreso a vivir la tradición desde cerca, en carne propia y con personas que comparten el mismo sentir por San Juan.